Desertificación

Desertificación

La desertificación1 es un proceso de degradación ecológica en el que el suelo fértil y productivo pierde total o parcialmente el potencial de producción. Esto sucede como resultado de la destrucción de su cubierta vegetal, de la erosión del suelo y de la falta de agua; con frecuencia el ser humano favorece e incrementa este proceso como consecuencia de actividades como el cultivo y el pastoreo excesivos o la deforestación.2 Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el 35 % de la superficie de los continentes puede considerarse como áreas desérticas.3 Dentro de estos territorios sobreviven millones de personas en condiciones de persistente sequía y escasez de alimentos. Entre muchos otros factores, se considera que la expansión de estos desiertos se debe a acciones humanas.

¿Que es la Desertificación?

Desertificación

La desertificación está definida por la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertifi cación como “la degradación de las tierras de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, resultante de diversos factores, tales como las variaciones climáticas y las actividades humanas.” A su vez, la degradación de la tierra se defi ne como la reducción o la pérdida de la productividad biológica o económica de las tierras secas. Este informe evalúa la condición de desertifi cación en las tierras áridas, incluyendo áreas hiperáridas, a través de preguntas puntuales y respuestas basadas exclusivamente en los informes generados para la EM.

 

La desertificación ocurre en todos los continentes excepto la Antártida y afecta los medios de subsistencia de millones de personas, incluyendo una gran proporción de los pobres en las tierras secas. La desertifi cación ocurre en las tierras secas de todo el mundo, y sus efectos se experimentan en el nivel local, nacional, regional y mundial. 

Evolución Desertificación

 

Evolución

La desertificación puede ser causa o efecto del proceso de aridización. Originalmente esto pasa en las zonas que son fértiles, donde se practica la agricultura secuencial. El aumento de la población obliga a una explotación intensiva del terreno hasta que se produzca su agotamiento. La segunda etapa comienza cuando el suelo deja de ser fértil y se encuentra despojada de su cubierta vegetal, el agua y el viento lo erosionan más rápido hasta llegar a la roca.

 

En la mayor parte de las zonas de cultivo el suelo se erosiona mucho más deprisa de lo que demora en formarse. Podrían necesitarse décadas o siglos para que el paisaje volviera a cubrirse de verde.

 

Niveles de desertificación

 

Desertificacion moderada: la producción agrícola disminuye del 10 % al 25 %.

Desertificacion severa: la producción agrícola disminuye del 25 % al 50 %.

Desertificacion muy severa: la producción agrícola disminuye de más del 50 %. Se forman grandes dunas o montículos de terreno seco y árido.

Causas de la Desertificación

Las tres principales causas de la desertificación son el sobrepastoreo, la deforestación y las prácticas de una agricultura no sustentable. El sobrepastoreo y la deforestación destruyen el estrato de vegetación protectora que cubre las regiones áridas y semiáridas, haciendo posible que la erosión hídrica y eólica decapiten los fértiles estratos superiores del suelo. Las prácticas agrícolas no sustentables eliminan los nutrientes del suelo, salinizándolo, desecándolo, compactándolo o sellando su superficie y provocando la acumulación de sustancias tóxicas. Estas diversas formas de explotación humana que sobrecarga la degradación ecológica y perturbación socio-económica derivan de una combinación de:

 

Explotación humana que sobrecarga la capacidad natural del ecosistema, y que propicia el descuido y abandono de la tierra y la migración de los pobladores.

 

La inherente fragilidad ecológica del sistema de recursos de las tierras secas.

 

Las condiciones climáticas adversas, en particular las sequías recurrentes graves

 

La desertificación es causada por una combinación de factores que cambian con el tiempo y varían de acuerdo al lugar. Estos incluyen factores indirectos tales como la presión del tamaño de la población, factores de política y socioeconómicos, y el comercio internacional; y también factores directos como los patrones y prácticas del uso de la tierra y los procesos relacionados con el clima.

Consecuencias de la Desertificación

 

Uno de los más graves problemas ambientales que se presenta en áreas rurales es la desertización, fenómeno de degradación de la tierra en zonas áridas, semiáridas y sub-húmedas secas. Las causas son el sobrecultivo, la utilización excesiva de las tierras para el pastoreo y la deforestación, que derivan en agotamiento y erosión del suelo. La productividad del suelo disminuye, se reduce la producción de alimentos, se le quita a la tierra su cobertura vegetal y todo ello impacta en forma negativa en áreas que no están afectadas directamente por estos síntomas, causando inundaciones, salinización del suelo, deterioro de la calidad del agua y obstrucción de ríos, corrientes y reservorios con sedimentos.


Degradación de la vegetación: Pérdida de biodiversidad (merma de especies), reducción de la cubierta vegetal, disminución de especies palatables.


Degradación del suelo: cambios físicos, químicos y biológicos, pérdida de nutrientes.


Aceleración de la erosión eólica (tormentas de viento, remolinos): exposición radicular, formación de lenguas de arena, dunas, etc.


Aceleración de la erosión hídrica: remoción y desmoronamiento del suelo, formación de pedestales de rocas y plantas, acanaladuras, cárcavas, montículos residuales y pavimentos de desierto.


Degradación de los cursos de aguas superficiales.


Descenso de los niveles de agua subterráneas.


Salinización acentuada: exceso de sales, formación acentuada de costras de sal.


Aumento de especies resistentes a la sequía. Déficit en el balance hídrico, desplazamiento de la vegetación, reemplazo de especies de clima templado por otras de clima seco.

Paises con Desertificación

 

Zonas con desertificación

 

Madagascar: es el país más erosionado del mundo. El 93 % del bosque tropical y el 66 % de su selva lluviosa han sido talados

 

África: en países muy poblados y con pocos recursos, como los de la franja subsahariana, se observa un incremento de las zonas desérticas. Naciones que durante siglos habían sostenido sociedades prósperas, se encuentran ahora en el límite de la subsistencia.

 

España: es el país de la Unión Europea con un máximo índice de desertificación.

 

Italia: es el país de la Unión Europea con un menor índice de desertificación.

 

Argentina: la Patagonia argentina, región sur de su vasto territorio, se halla muy afectada por este fenómeno en su parte central y en menor medida en su parte costera, debido al sobrepastoreo, el aprovechamiento incorrecto de los recursos hídricos y lacustres, y del espacio empleado para la agricultura, así como también influye la explotación petrolera

 

Túnez: más de la mitad del país está cubierto por tierras desérticas, con el Sáhara al sur, que avanzan hacia el norte.

Medidas contra la Desertificación

 

La prevención eficaz de la desertificación requiere que tanto el manejo en el nivel local como los enfoques de las políticas en el nivel macro promuevan la sostenibilidad de los servicios de los ecosistemas. Es recomendable centrarse en la prevención, debido a que las tentativas de rehabilitar las áreas desertificadas son costosas y tienden a producir resultados limitados.

 

 Para prevenir, detener o revertir la desertificación, se necesitan intervenciones políticas de gran calado y un cambio en la manera de gestionar el problema, tanto a nivel local como mundial. La prevención resulta mucho más rentable que la recuperación, lo cual debería tenerse en cuenta a la hora de tomar decisiones. La lucha contra la desertificación tiene un papel fundamental e imprescindible a la hora de cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que son, entre otros, erradicar la pobreza extrema y garantizar la sostenibilidad medioambiental. Más…

 

6.2 La creación de una cultura de prevención que fomente estrategias de conservación y medios de vida alternativos puede contribuir en gran medida a la protección de las tierras secas, tanto si la desertificación es incipiente como si se encuentra ya en curso. Esta cultura de prevención requiere un cambio de actitud por parte de gobiernos y ciudadanos. Si las poblaciones de las tierras secas combinan su experiencia a largo plazo con la capacidad de innovar, pueden adelantarse a la desertificación al mejorar sus métodos agrícolas y su régimen de pastoreo de forma sostenible. Más…

 

6.3 Las medidas de recuperación y restauración pueden ayudar a restablecer servicios de los ecosistemas que se habían perdido, incluso en tierras ya degradadas. El éxito de las tareas de recuperación depende de la disponibilidad de recursos humanos, fondos e infraestructuras. Además, exige una combinación de políticas y tecnologías y la colaboración estrecha de las comunidades locales.

 

1. La reparación o reducción de la degradación de las tierras.

2. La rehabilitación de las tierras parcialmente degradadas.

3. La recuperación de tierras desertificadas.

Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación

 

La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD, UNCCD por sus siglas en inglés) fue adoptada el 17 de junio de 1994 en París y abierta para su firma el 14 de octubre de 1994. Entró en vigor el 26 de diciembre de 1996. La Conferencia de las Partes (COP, según las siglas en inglés) es el órgano rector supremo de la Convención.

 

Hace tiempo que la comunidad internacional reconoció que la desertificación era uno de los más graves problemas a escala mundial, abarcando tanto el ámbito económico como el social y el medioambiental. La desertificación afecta a una gran cantidad de países en todo el mundo. En 1977, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Desertificación (UNCCD, según las siglas en inglés) adoptó el Plan de Acción para Combatir la Desertificación (PACD). Desgraciadamente, a pesar de éste y otros esfuerzos, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) admitió en 1991 que el problema de la degradación de la tierra en zonas áridas, semiáridas y secas-subhúmedas secas había empeorado, a pesar de que habían encontrado “ejemplos de mejoras en el ámbito local”.

 

La cuestión acerca de cómo hacer frente al problema de la desertificación fue de nuevo una preocupación primordial en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (UNCED según las siglas en inglés), celebrada en Río de Janeiro en 1992. La Conferencia apoyó un nuevo enfoque integrado del problema, enfatizando en la idea de promover un desarrollo sostenible en el ámbito comunitario. Del mismo modo, también se pidió a la Asamblea General de las Naciones Unidas que estableciera un Comité Intergubernamental de Negociación (INCD, según las siglas en inglés) para preparar, en junio de 1994, la Convención para Combatir la Desertificación, particularmente en África. En diciembre de 1992, la Asamblea General aceptó y adoptó la resolución 47/188. La Convención fue adoptada el 17 de junio de 1994 en París y abierta para su firma el 14-15 de octubre de 1994. Entró en vigor el 26 de diciembre de 1996, 90 días después de la recepción de la quincuagésimo ratificación. En la actualidad, la Convención tiene 193 Partes, tras la reciente retirada de Canadá, el 28 de marzo de 2013.1

Día Mundial de lucha contra la Desertificación y la Sequía

 

La Asamblea General de Naciones Unidas decide proclamar el 17 de junio Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía.

 

El 19 de diciembre de 1994 la Asamblea General de Naciones Unidas en la Resolución 49/115 decide proclamar el 17 de junio Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que se celebrará a partir de 1995.1

 

Tema del 2016: Cooperación inclusiva para lograr neutralizar la degradación de la tierra

Eslogan: Proteger el Planeta. Recuperar la tierra. Participación de la gente.

En los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) post-2015 probablemente no hay un asunto más importante para todos como el de la tierra. Desde los alimentos que consumimos a la ropa que nos ponemos o las casas en que vivimos, todo proviene de los recursos del suelo. Con el fin de que «nadie quede atrás» como se proclama en los ODS, neutralizar la degradación de la tierra es un asunto prioritario para cubrir nuestras necesidades y lograr un desarrollo sostenible.

En el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación se resalta la importancia de la cooperación inclusiva para recuperar y rehabilitar suelo degradado y avanzar con ello hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible en su totalidad.

Organización de las Naciones Unidas

Conclusión

Desertificación

La desertificación está definida por la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación como “la degradación de las tierras de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, resultante de diversos factores, tales como las variaciones climáticas y las actividades humanas.” A su vez, la degradación de la tierra se define como la reducción o la pérdida de la productividad biológica o económica de las tierras secas. Este informe evalúa la condición de desertificación en las tierras áridas, incluyendo áreas hiperáridas, a través de preguntas puntuales y respuestas basadas exclusivamente en los informes generados para la EM.

 

La desertificación ocurre en todos los continentes excepto la Antártida y afecta los medios de subsistencia de millones de personas, incluyendo una gran proporción de los pobres en las tierras secas. La desertificación ocurre en las tierras secas de todo el mundo, y sus efectos se experimentan en el nivel local, nacional, regional y mundial. Las tierras secas ocupan el 41% de la superficie terrestre del planeta y son el hogar de más de 2.000 millones de personas—un tercio de la población humana en el año 2000. Las tierras secas incluyen todas las regiones terrestres donde la escasez del agua limita la producción de cosechas, forraje, madera y otros servicios de aprovisionamiento de los ecosistemas. Formalmente, la definición de la EM abarca todas las tierras donde el clima se clasifica como subhúmedo seco, semiárido, árido, o hiper árido. Para más detalles sobre su geografía y demografía

 

De un 10 a un 20% de las tierras secas ya están degradadas (certeza media). De acuerdo con estos cálculos estimativos, aproximadamente del 1 al 6% de los pobladores de las tierras secas viven en áreas desertifi cadas, mientras que un número aún mayor está bajo la amenaza de un aumento de la desertificación. Los escenarios para el futuro desarrollo demuestran que, si no se las controla, la desertificación y la degradación de los servicios de los ecosistemas en las tierras secas amenazarán las futuras mejoras en el bienestar humano, y posiblemente se reviertan los logros alcanzados en algunas regiones. Por lo tanto, la desertificación aparece entre los desafíos ambientales más grandes de la actualidad y es un impedimento importante para satisfacer las necesidades humanas básicas en las tierras secas.

 

La reducción persistente y substancial en la provisión de los servicios de los ecosistemas como resultado de la escasez de agua, el uso intensivo de los servicios y el cambio climático son una amenaza mucho mayor en las tierras secas que en los sistemas que no lo son. Particularmente, la intensificación proyectada de la escasez de agua dulce como resultado del cambio climático causará un mayor estrés en las tierras secas. Si no se lo mitiga, ese estrés exacerbará aún más la desertificación. La vulnerabilidad más grande se atribuye a las tierras secas subsaharianas y del Asia central. Por ejemplo, en tres regiones clave de África—el Sahel, el Cuerno de África y el sudeste de África—tienen lugar severas sequías en un promedio de una vez cada 30 años. Estas sequías triplican el número de la gente expuesta a la escasez severa de agua por lo menos una vez en cada generación, desembocando en importantes crisis de alimento y salud.

 

La desertificación es el resultado de una falla de larga data en el logro del equilibrio entre la demanda y el suministro de los servicios de los ecosistemas en las tierras secas. La presión está aumentando sobre los ecosistemas de las tierras secas para la provisión de servicios tales como alimento, forraje, combustible, materiales de construcción y agua para los seres humanos y el ganado, para la irrigación y para el saneamiento. Este aumento se atribuye a una combinación de factores humanos y factores climáticos. Los primeros incluyen factores indirectos como la presión de la población, los factores socioeconómicos y de políticas y fenómenos de la globalización como las distorsiones en los mercados internacionales de alimentos, y factores directos como los patrones y las prácticas de uso de la tierra y los procesos relacionados con el clima. Los factores climáticos de consideración incluyen sequías y la reducción proyectada en la disponibilidad de agua dulce debido al calentamiento global. Mientras que la interacción a escala mundial y regional de estos factores es compleja, es posible entenderla a escala local.

 

La magnitud y los impactos de la desertificación varían en gran medida de un sitio a otro y cambian a lo largo del tiempo. Esta variabilidad está dada por el grado de aridez combinado con la presión que las personas ejercen sobre los recursos de los ecosistemas. Existen, sin embargo, grandes lagunas en nuestra comprensión y observación de los procesos de desertificación y de sus factores subyacentes. Una mejor demarcación de la desertificación permitiría una acción positiva en cuanto a costo-beneficio en las áreas afectadas por ella.

 

La medición de una reducción persistente en la capacidad de los ecosistemas para proveer servicios, proporciona una forma rigurosa y operativa de cuantificar la degradación de la tierra, y por lo tanto la desertificación. Dicho enfoque de cuantificación es riguroso ya que estos servicios pueden ser monitoreados, y algunos de ellos ya se monitorean rutinariamente.

 

La desertificación tiene fuertes impactos adversos también en las tierras que no son secas; las áreas afectadas pueden estar localizadas a veces a miles de kilómetros de las áreas desertificadas. Los impactos biofísicos incluyen tormentas de polvo, inundaciones río abajo, el deterioro de la capacidad global de captación del carbono, y el cambio climático regional y global. Los impactos sociales se relacionan notablemente con la migración humana y los refugiados por razones económicas, llevando esto a un aumento de la pobreza y a la inestabilidad política

 

Existen intervenciones y adaptaciones diseñadas de acuerdo al grado de aridez que están disponibles y son utilizadas para prevenir la desertificación y restaurar, donde sea necesario, la capacidad de proporcionar servicios de los ecosistemas de las tierras secas. La creciente integración del manejo de la tierra y del agua es un método clave para la prevención de la desertificación. Las comunidades locales desempeñan un papel central en la adopción y el éxito del uso de políticas eficaces de manejo de la tierra y del agua. En este sentido, las comunidades requieren capacidad institucional y tecnológica, el acceso a los mercados y capital financiero. De la misma manera, la creciente integración del uso de la tierra para el pastoreo y la agricultura constituye una forma ambientalmente sostenible de evitar la desertificación. Sin embargo, las políticas para sustituir el pastoreo por el cultivo sedentario en los pastizales pueden contribuir a la desertificación. En síntesis, la prevención es una manera mucho más eficaz de hacer frente a desertificación, ya que los intentos posteriores para rehabilitar las áreas desertificadas son costosos y tienden a arrojar resultados limitados.

 

La desertificación se puede también evitar reduciendo el estrés en los ecosistemas de las tierras secas. Esto se puede alcanzar de dos maneras. Primero, por la introducción de medios de subsistencia alternativos que tengan menos impacto en los recursos de las tierras secas. Estos medios de subsistencia se benefician de las ventajas que son propias de las tierras secas: la energía solar disponible todo el año, paisajes atractivos y extensas áreas silvestres. En segundo lugar, por la creación de oportunidades económicas en centros urbanos y en áreas fuera de las tierras secas.

 

Los escenarios para el desarrollo futuro muestran que es probable que aumente el área desertificada, y que el alivio de las presiones sobre las tierras secas se correlaciona fuertemente con la reducción de la pobreza. Existe la certeza media de que el crecimiento de la población y el aumento de la demanda de alimento llevarán a una expansión de la tierra cultivada, a menudo a expensas de tierras arboladas y los pastizales. Es probable que esto aumente la extensión de las tierras desertificadas.

 

Los escenarios de la EM también demuestran que para hacer frente a la desertificación y a las condiciones económicas relacionadas con ella, será probablemente más beneficioso utilizar los enfoques proactivos de manejo. Las políticas de manejo proactivo de la tierra y del agua pueden ayudar a evitar los impactos adversos de la desertificación. Estas propuestas pueden tener inicialmente un alto costo debido al desarrollo y al despliegue tecnológico, pudiendo también tener un índice más lento de mejora del medio ambiente. Su implementación a largo plazo se puede facilitar por las tendencias de la globalización, a través de una mayor cooperación y de la transferencia de recursos.

 

En síntesis, la lucha contra la desertificación brinda múltiples beneficios locales y globales y ayuda a atenuar la pérdida de biodiversidad y el cambio climático global producido por el ser humano. Los enfoques de manejo ambiental para la lucha contra la desertificación, la moderación del cambio climático y la conservación de la biodiversidad están interrelacionados de muchas maneras. Por lo tanto, la puesta en práctica conjunta de importantes convenciones sobre el medio ambiente puede conducir a una creciente sinergia y eficacia, que beneficie a los habitantes de las tierras secas.

 

El tratamiento eficaz de la desertificación llevará a una reducción de la pobreza mundial. El tratamiento de la desertificación es fundamental y esencial para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio de manera exitosa. Se deben proporcionar alternativas viables a los habitantes de las tierras secas para que mantengan sus medios de subsistencia sin causar desertificación. Estas alternativas deben estar inmersas en las estrategias nacionales de reducción de la pobreza y en los programas de acción nacionales de lucha contra la desertificación.

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