La experiencia de la implementación de la Educación Ambiental en el currículo escolar

La experiencia de la implementación de la educación ambiental en el currículo escolar

 

 

Se puede citar por ejemplo, el caso de México, que según González (2000), la incorporación del componente ambiental en el currículo escolar pasó por cuatro momentos o etapas.

 

Primer momento:

 

La primera se puede denominar, según el autor, como la etapa de la resistencia.

 

Es importante acotar que fue el gremio de los biólogos que promovió la incorporación de este componente en el sistema escolar, lo que significó rechazo por parte de los docentes por ser un gremio distinto al profesorado que estuviera emprendiendo tales acciones.

 

En este sentido, en los docentes referían que el área ambiental ya formaba parte del currículo escolar; el cual era abordado en las aulas de clases desde la asignatura de ciencias naturales, que comprendía entre sus contenidos, los aspectos de la naturaleza, sus procesos, componentes, recursos, y demás.

 

Sin embargo, dentro de estos argumentos que se presentaba desde el gremio docente se dejaba ver la limitada concepción, según el autor, que éstos tenían del ambiente, es decir, una concepción reducida netamente al “medio ambiente – naturaleza”. 

 

Segundo momento:

 

La segunda etapa por la que pasó la incorporación del ambiente en el currículo escolar fue el de abordarlo como ASIGNATURA.

 

En este sentido, una vez que las autoridades educativas reconocieron la importancia de incorporar ese componente ambiental en el currículo, el cual era un tema de discusión y relevancia mundial, lo hicieron a través de algunas asignaturas referidas a temas ambientales.

 

En esas materias, se abordaban los problemas globales del planeta, la destrucción de su naturaleza…

 

Sin embargo, esta concepción tampoco era totalmente adecuada porque se caía en el error común de las otras áreas del currículo, éste es, de parcelar el conocimiento como si la realidad la encontraramos en fragmentos separados, lo cual no permite que el estudiante relacione el contenido aprendido con las otras áreas del saber.

 

La otra limitación de esta concepción es que a través de esa asignatura no se trataba el aspecto ambiental a través de los problemas locales del entorno del estudiante ni tampoco se abordaba desde una perspectiva multidisciplinaria como se había planteado en la Conferencia de Tbilisi y en todas las que le sucedieron.

 

Esta forma de abordaje del componente ambiental en el aula, no sensibilizaba al estudiante realmente hacia el deterioro ambiental, por cuanto que la idea de trabajarlo en forma local era que el educando conociera que los problemas ambientales también afectaban su entorno y la comunidad donde vivían y que cada uno de nosotros desde nuestros espacios podemos orientar acciones para contribuir con la conservación del medio ambiente. 

 

Posteriormente, para continuar dando respuestas más cercana y que cubriera las expectativas mas acertadamente de la incoporación del ambiente en el sistema escolar, se pasa a otra etapa. 

 

Tercer momento:

 

Según González (2000), la etapa de la “AMBIENTALIZACIÓN” del currículo, en la cual se pretendía abordar el área no como asignatura aislada sino incorporar parte de estos contenidos en todas las asignaturas del currículo.

 

La ambientalización se refiere a trabajar este componente entre los contenidos de matemática, de historia, de física, y demás.

 

Cuarto momento:

 

Consistente en proponer trabajar el ambiente como un eje transversal dentro del currículo, es decir, ya no sería una asignatura o un contenido, sino un aspecto que permearía todas las asignaturas, contenidos, estrategias metodológicas… de los programas escolares en cada uno de sus niveles.

 

Esta propuesta de la transversalidad del ambiente en el currículo escolar, ha sido desarrollada y asumida en muchos países, como España, Chile, Bolivia, Colombia, Venezuela, El Salvador, Perú, entre otros, entre la década de los noventa y principios del año dos mil. 

 

En otros países, aunque no se haya trabajado en la idea de la transversalidad como tal, han hecho avances en propuestas muy similares.

 

Esta concepción de la educación ambiental como eje transversal dentro del currículo está más cercana a los objetivos que sobre la misma se han planteado en las diferentes conferencias internacionales.

 

Es decir, permite desarrollar una educación ambiental desde un enfoque multidisciplinario y partiendo de proyectos de investigación en los cuales los estudiantes trabajen con los problemas ambientales mundiales, nacionales y del entorno en el que viven; de esta manera, están abordando dichos problemas desde las diferentes asignaturas, generando además actitudes de sensibilización y concientización al estudiar los problemas que afectan diretamente su realidad.

 

El ejemplo de Venezuela

 

Así por ejemplo, en el artículo 34 de la Ley orgánica del Ambiente venezolana. 

 

Gaceta Oficial N 5.833.

 

Extraordinario.

 

Fecha: 22 de diciembre de 2006, se expresa:

 

“La educación ambiental tiene por objeto promover, generar, desarrollar y consolidar en los ciudadanos y ciudadanas conocimientos, aptitudes y actitudes para contribuir con la transformación de la sociedad, que se reflejará en alternativas de solución a los problemas socio-ambientales, contribuyendo así al logro del bienestar social, integrándose en la gestión del ambiente a través de la participación activa y protagónica, bajo la premisa del desarrollo sustentable”. 

 

El caso de Argentina

 

De igual forma, en la Ley 1687 de Educación Ambiental de Argentina, se establece:

 

“Es objeto de la presente ley la incorporación de la educación ambiental en el sistema educativo formal, no formal y mediante modos alternativos de comunicación y educación, garantizando la promoción de la educación ambiental en todas las modalidades y niveles, en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Artículo 1). 

 

En el Artículo 3 de la misma Ley se establecen los objetivos de la educación ambiental.

 

Algunos de ellos, refuerzan las ideas expuestas anteriormente referidas a la transversalidad del área y al desarrollo de contenidos actitudinales, como ejemplo, se citan algunos de estos objetivos:

 

– “El desarrollo de la conciencia ambiental”

 

– “La participación y la responsabilidad de la comunidad hacia la problemática ambiental”

 

– “Fomentar una actitud crítica respecto del estilo de desarrollo vigente y de las prácticas y modos de pensar la relación sociedad – naturaleza,

 

– “Incorporar el saber ambiental en forma transversal a las diferentes áreas de conocimiento, 

 

El rol de los docentes en la educación ambiental

 

 

La idea era bastante interesante, pero a la par de esto se presentaba otro problema que tenía que ver con la formación del docente.

 

¿Conoce el docente el principio de transversalidad en el currículo?

 

¿Está preparado el docente para aplicar, no sólo el eje ambiente sino los otros ejes transversales del currículo dentro de su praxis educativa tal cual como se concibió?

 

Necesariamente el abordaje en el aula de la educación ambiental como eje transversal, va a depender de la formación del docente, y esta formación va a depender a su vez de la capacitación que cada país haya dado a dicho gremio en el marco de las reformas o cambios curriculares que hayan implementado.

 

En Venezuela, por ejemplo, esta propuesta fue asumida en el diseño curricular de Educación Básica, en la segunda etapa, no obstante, aunque en las planificaciones de los docentes se incluya este componente como eje transversal, realmente no se observa la vinculación del mismo en las prácticas pedagógicas que se desarrollaban con los estudiantes.

 

De hecho, se corrobora los pocos resultados logrados al constatar la actitud del ciudadano frente a su entorno, situación que, según Fuentes y otros (2006) se debe a la “poca vinculación entre las instituciones educativas y las comunidades, las cuales no participan mancomunadamente y con una visión integradora en la resolución de problemas ambientales”. 

 

En el caso del Perú, se le dio mucha importancia al tema del ambiente desde el Ministerio de Educación debido a la vulneralidad que había tenido el país ante los desastres causados por los fenómenos naturales. 

 

En este sentido, se incorporó el área con miras a desarrollar mayor actitud de prevención y responsabilidad en las relaciones con el medio ambiente.

 

El Ministerio Peruano incorporó el enfoque ambiental en su sistema educativo y en el marco de este enfoque comenzaron a realizar acciones no sólo para reducir riesgos ambienales sino también para promover relaciones de mayor armonía de los ciudadanos con el ambiente.

 

En el año 1997 se incorporan “de manera parcial” contenidos de educaciòn ambiental en el currículo y pasa a ser considerada la educación ambiental como un contenido transversal “opcional”.

 

Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos puede decirse que la educación ambiental en este país no se ha desarrollado sistemáticamente en el aparato educativo y a pesar de que en los últimos años se le ha tratado con mayor esmero y preocupación, aun no se ha logrado incorporar como un área transversal formal dentro del currículo escolar que promueva una cultura de prevención y preservación del ambiente en los ciudadanos desde su etapa escolar.

 

De igual forma, en Ecuador, a través del Ministerio de Educación y Cultura, considerando la importancia que se le estaba dando a la educación ambiental en el ámbito mundial, la incorpora también como eje transversal del currículo escolar en el año 1998 con el fin de insertarla en cada acción que se realice en el aula, adaptándola por supuesto a las características de cada una de las regiones que conforman ese país. 

 

En Chile, se incorporó la Educación Ambiental de manera formal en el sistema educativo a partir de 1990, sin embargo, no se le ha concedido la importancia que requiere, a pesar de que en los últimos años han sido víctimas de catástrofes ambientales.

 

Chile, ha sido un país cuyo sistema educativo se ha destacado en latinoamérica, sin embargo, el componente ambiental no se ha abordado de la forma adecuada. 

 

Lamentablemente, se han observado pocos frutos desde que la educación ambiental forma parte del currículo, pues cada vez los problemas ambientales son más complejos y generalizados.

 

Cada vez, presenciamos mayores acciones destructivas de nuestro planeta por parte de las autoridades de Estado de muchos países ante el silencio y quizás complicidad de nosotros, la raza humana; así también desde el pequeño campo de acción de cada uno, pues cada día contribuimos a deteriorar o contaminar más nuestro entorno al caer y promover ese estilo de vida consumista al que estamos sometidos, producto de los grandes monopolios comerciales y del capitalismo feroz que mueve a esta sociedad a nivel mundial, aunado además a los avances tecnológicos por la exigencia que estos generan al ambiente. 

 

En este sentido, es importante disponerse con una actitud sincera, personal y colectiva, para observar a nuestro alrededor y genarar nuestra propia conclusión acerca de los frutos que se han obtenido producto de la educación ambiental, la cual se ha estado trabajando a nivel mundial desde hace cuatro décadas. 

 

Cabe preguntarse ahora en el siglo XXI, si después de la incorporación de la educación ambiental en el currículo escolar, nos encontramos con hombres que quieran más a su entorno.

 

Personas que disfruten y utilicen con mayor conciencia de sus recursos, que estén más motivados para solucionar los problemas ambientales y trabajar para prevenirlos en un futuro.

 

Es importante reflexionar y revisar que ha faltado con el abordaje de la educación ambiental en el aula, si a nivel curricular se le concedido tanta importancia, pero pareciera no estar dando los frutos esperados.

 

Educación Ambiental, ¿La cenicienta del currículo escolar?

 

 

Como se desarrolló en el aparte anterior, el ambiente siempre ha estado vinculado con la educación y esta relación se hizo más estrecha cuando se empezó a utilizar el término de “Educación Ambiental” oficialmente a partir de la década de los 70.

 

Posteriormente, desde la década de los noventa se le ha dado mayor importancia a este componente dentro del currículo escolar.

 

Sin embargo, pareciera lograrse poco, en términos de cambio de actitudes y aptitudes, de toma de conciencia, tanto del ciudadano común como a nivel de las autoridades y empresarios, científicos, porque todos en mayor o menor medida somos responsables de la destrucción progresiva de nuestro planeta.

 

En este deterioro ambiental se encuentran varios tipos o niveles de responsabilidades.

 

Hay responsabilidad personal, porque como ciudadanos tomamos poca conciencia ante el deterioro del mismo entorno donde vivimos, el cual de continuar así no podrían disfrutar nuestros descendientes, pues no le estaríamos dejando nada a las pŕoximas generaciones.

 

También hay responsabilidad social, pues como sociedad, tampoco nos organizamos para solucionar los problemas del ambiente que a todos nos afecta y responsabilidad gubernamental, porque las autoridades tampoco promueven acciones contundentes, radicales… en pro de una mayor formación de conciencia ambiental… no se invierte lo justo y necesario en campañas que promuevan acciones de preservación del ambiente y que conlleven a la generación de soluciones para los problemas ambientales.

 

Estas actitudes, asumidas desde los diferentes niveles, invita a la reflexión…

 

¿Cuáles objetivos o competencias se han logrado realmente a través de la educación ambiental?

 

¿Cuáles actitudes se han cambiado ante el problema ambiental?

 

¿Qué tipo de proyectos se desarrollan desde los colegios referidos al tema y focalizados en la comunidad?

 

Tal pareciera que a pesar de la evolución que ha tenido la educación ambiental dentro del sistema educativo, hay una brecha amplia entre lo que se declara (incluso en el currículo) y lo que realmente se hace. 

 

Como se mencionó en líneas anteriores, son varios los países que han incorporado en el currículo incluso como eje transversal, el componente ambiental y otros han hecho propuestas similares, sin embargo, esta transversalidad pareciera no existir en la práxis docente.

 

Al incorporar el ambiente como eje transversal se aspira que todos los proyectos escolares incluyan actividades relacionadas a este aspecto indistintamente del tipo de proyecto que se esté elaborando, porque al ser un eje transversal, el componente ambiente debe permear todas las áres del currículo, sin embargo, esa transversalidad no se observa en la mayoría de los proyectos.

 

Un factor que contribuye es que por lo general, los docentes no tienen formación académica en este tema como tal y por ello, incoporar este componente se hace más difícil.

 

¿El problema ambiental es superficial?

 

En otros casos, se observa la incorporación del eje pero tímidamente, parecieran tratar el problema ambiental superficialmente, girando siempre alrededor de temas conocidos, repetidos y trillados cada año, como lo son:

 

El reciclaje, la extinción de algunos animales, la basura de la comunidad, principalmente, sin profundizar en que el tema ambiental tiene dimensiones aún más profundas y dignas de ser conocidas para mejorar el comportamiento del hombre en su relación con la naturaleza.

 

Pareciera que aun los docentes tienen una concepción muy reducida del componente ambiental y su abordaje en el aula. 

 

Por ello, diera la impresión que la educación ambiental continúa siendo la cenicienta del currículo escolar.

 

A todos los que cumplen un papel en el sistema educativo (directivos, docentes, alumnos, padres y repesentantes) les preocupa por lo general, la formación en áreas instrumentales (Lengua y Matemática), las áreas que desarrollan el conocimiento de la historia, el conocimiento científico… preocupa la formación del docente en esas áreas.

 

Incluso se discute el aumentar horas de clases a tal o cual materia… pero ¿quién se preocupa por la que al parecer ha sido a través de la historia, la cenicienta del currículo? 

 

Es fácil olvidarnos de este componente que es tan o más importante que una asignatura instrumental, pues ¿para qué nos sirve saber de Lenguaje, si no tenemos a la naturaleza como fuente de inspiración para escribir poemas, cuentos, leyendas…?

 

¿para qué nos sirve la matemática si la percibimos como una ciencia abstracta sin aplicaciones en el mundo real que es nuestro medio ambiente…?

 

Las matemáticas pueden predecir cambios en la naturaleza para actuar sobre ellos de manera preventiva, aumentan el conocimiento sobre los seres vivos, sus propiedades, aplica algoritmos para conocer estados o consecuencias de algún elemento de la naturaleza, permite predecir fenómenos y eventos…

 

Por otro lado, es preocupación de las autoridades educativas la formación académica y actualización del docente.

 

Con frecuencia se les brindan cursos de capacitación (dependiendo de la política de cada país), pero generalmente se supone que el componente ambiental es un tema que todos conocen y que no requiere de gran formación.

 

Desde los niveles superiores del sistema educativo aun se mantiene esa visión reducida y angosta de lo que implica la educación ambiental. 

 

Teniendo este panorama a la vista, que por lo general es el común denominador en la mayoría de los países, es importante hacer un cambio de paradigma con relación a la concepción de la educación ambiental en el sistema escolar.

 

Es importante formar en este tema desde las autoridades hasta los docentes con el fin de ampliar la concepción de este componente y la importancia de ser abordado en las instituciones educativas.

 

En tal sentido, la inclusión de la educación ambiental en el currículo escolar implica no sólo la fase declarativa sino también acompañamiento, supervisión y seguimiento de su ejecución en las aulas de clases, de lo contrario será difícil sacarla de este lugar en el cual ha sido replegada a través de la historia.

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Elementos del           Ambiente

TODOS JUNTOS UN MUNDO MEJOR  ES POSIBLE

Desarrollo sustentable es el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”

La Educación Ambiental esta dirigida a promover, generar, desarrollar y consolidar en los ciudadanos y ciudadanas conocimientos, aptitudes y actitudes para contribuir con la transformación de la sociedad, que se reflejará en alternativas de solución a los problemas socio-ambientales, contribuyendo así al logro del bienestar social, integrándose en la gestión del ambiente a través de la participación activa y protagónica, bajo la premisa del desarrollo sustentable.

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