La Educación Ambiental en América Latina

La realidad de la Educación Ambiental en Latinoamérica

Resulta insólito creer que en pleno siglo XXI, la decisión de incorporar la educación ambiental dentro de los contenidos que se imparten a diario en los colegios latinoamericanos, siga siendo un tema debatible y esquivo para los organismos gubernamentales, entes ambientales y cuerpos directivos que rigen los planteles escolares. La inclusión de la temática ecológica en el plan de estudio que cursan los niños y adolescentes, es la clave para construir un horizonte conservacionista en la mente y en el corazón de los futuros centinelas de la Pachamama. Vemos que la mayoría de los hombres y mujeres que tienen el poder de inculcar el mensaje verde en el quehacer de los muchachos, NO reconocen el valor de los tópicos ambientales, como el único medio capaz de forjar el respeto por la familia, por el prójimo y por la vida.

 

No importa en que lugar trabajas, vives o sueñas. Todos necesitamos de la salud del entorno, para cumplir con las obligaciones cotidianas que nos exige el espacio social al que pertenecemos. Tu indiferencia perjudica mi compromiso con el Medio Ambiente. Tu compromiso erradica la indiferencia con el Medio Ambiente. Sin duda, un par de oraciones muy simples, pero que por desgracia, no han sido descifradas por nuestros padres, vecinos, amigos y enemigos. Por tal motivo, sembrar la semilla de la educación ambiental en los pupitres, pizarrones y lápices de los jóvenes latinoamericanos, es el mejor antídoto ante el veneno de la apatía ecológica.

 

Sin embargo, nos preguntamos: ¿Cómo es posible afianzar la educación ambiental en las escuelas, si los maestros desconocen el valor de los temas conservacionistas? La mayoría de los docentes no reciben durante su formación académica, el material teórico, práctico y didáctico necesario para impartir el ideal ambientalista en sus instituciones de oficio, siendo imposible creer que los alumnos recibirán una verdadera enseñanza que perdure y se traslade fuera de las aulas de clases. Esa misma carencia de contenidos ambientales, se observa en la preparación dada a funcionarios públicos, como policías, jueces e inspectores, que aunque podrían evitar la ilegalidad en contra de la Naturaleza, no contaron con el adiestramiento al respecto.

 

Lamentablemente, el círculo vicioso ambiental no sólo es retribuido en la ignorancia que rodea a los profesores de las unidades educativas latinoamericanas, sino también por la complicidad de un arcaico sistema de pseudo-aprendizaje que se niega a morir en santa paz. Nos sigue resultando simplista la actitud asumida por los ministerios ambientales, en pensar que con ir el 22 de abril a una escuela, y dictar una charla súper trillada sobre el Día Internacional de la Tierra, ya los muchachos quedarán atosigados de tanta información ecológica recibida. Esa absurda estrategia jamás fue ni será la solución definitiva ante la problemática suscitada.

 

Quizás los encargados de trabajar la materia ambiental, no saben que al año le faltan 364 días, para que los jóvenes se olviden por completo de la charla rebuscada que ofrecieron aquella fecha. La educación ambiental debe ser una cátedra obligatoria adscrita al pensum que cotejan los estudiantes, como ocurre con la Matemática, Historia, Biología, Química o Geografía.

 

 

Es ilógico informarle a un joven que el Lago de Maracaibo, ubicado en el occidente de Venezuela, es el lago más grande de Sudamérica sobrepasando los 13.000 km2, si los profesores no cuestionan la grave contaminación que adolecen sus aguas, por el vertido de crudo, químicos tóxicos y basura doméstica. Es redundante ilustrar la historia del Pingüino de Humboldt, visto como una especie de ave no voladora que anida en Chile y Perú, si los maestros evitan decir que está en peligro crítico de extinción por la destrucción de su hábitat a causa del Hombre. Te cuentan que Bosawás en Nicaragua, presenta la mayor reserva de biósfera de Centroamérica, pero los docentes no te hablan sobre la deforestación criminal gestada por las mafias que operan el sector maderero. Es repudiable que un joven desconozca que una botella de plástico tarda de 100 a 1000 años en degradarse, que una lámpara fluorescente compacta ahorra un 75% de energía, a diferencia de la tradicional bombilla de luz incandescente, o que uno de cada cinco árboles talados se utiliza para la fabricación de papel. Por eso es vital que la educación ambiental sea un contenido adherido a la realidad “real” de los liceos que delimitan nuestros países, estados y ciudades.

 

Otro aspecto que acrecienta la crisis ambiental latinoamericana, es la dispersión y la negativa de muchos compañeros que aunque están involucrados en el ámbito ecológico, se niegan a compartir sus conocimientos y experiencias sin la presencia de gratificaciones económicas. Es triste reconocerlo, pero es una situación latente en todo el continente. Muchos ambientalistas, comunicadores sociales y ecólogos, no quieren colaborar desinteresadamente con escuelas, politécnicos y universidades de sus comunidades, sin el pago de salarios laborales preestablecidos. Como todos, ellos también tienen que pagar deudas y costear su modo de vida y el de sus familiares. Pero si realmente se consideran defensores de la Pachamama, no hay excusas para organizarse junto a otros colegas, y acudir a las instituciones en procura de fomentar la educación ambiental. Cuando se trata de ayudar al planeta, el objetivo que debe imperar NO es el individualismo sino el fin común. Tan sólo se requiere un poco de conciencia social, para generar respuestas positivas de cambio en las localidades que albergamos.

 

Estamos seguros que los muchachos se alegrarían de escuchar la oralidad de quienes predican el amor conservacionista. Por otro lado, vemos que las personas inescrupulosas tanto naturales como jurídicas, que enlutan de rojo los senderos de Latinoamérica al perpetrar ecocidios, no tuvieron una oportuna educación ambiental en edades tempranas, que les permitiera reconocer la valía del entorno. Además, debemos sumarle la violencia intrafamiliar que siempre es propiciada por los antivalores que corrompen a la Sociedad Moderna, y que enfatizan el deseo de venganza en la gente. De allí, que la indiferencia se demuestra cuando las empresas contaminan los ríos, talan los árboles y estropean los ecosistemas. Mientras que los pobladores no terminan denunciando los delitos ni cuidando las áreas verdes. Recordemos que los valores ecológicos, promueven una serie de luces y saberes para la vida, que trascienden los linderos de la Naturaleza, como por ejemplo: el sentido de pertenencia, el pacifismo, la honestidad, la tolerancia y el preservo de las raíces autóctonas.

 

Pero como en Latinoamérica existe un atroz proceso de Transculturación, visto como la recepción que hace un grupo social de formas y rasgos culturales de otra procedencia, que ha venido afianzando el consumismo, la traición a la patria y el egoísmo de los ciudadanos, pues obviamente eso también afecta la calidad de la educación conllevada por las escuelas. Es imperdonable que se prefiera enseñar la frivolidad del Ingles que la nobleza de laEcología, en el discernir de los próximos hijos rastreros del Tío Sam. Si a esa perversa realidad, le agregamos el descontrol psico-emocional que producen los videojuegos bélicos, la prostitución virtual que aguardan las redes sociales y la televisión basura a la que están ciegamente expuestos los niños, pues las nuevas generaciones verán en los ojos de la Tierra, una mercancía de tesoros para explotar, cotizar y extinguir en una bolsa llena de azufre. A su vez, el protocolo de la impunidad ambiental, es canalizado por los diputados, senadores y congresistas, quienes crecieron mordiendo la mano de una ancestral cultura aborigen, que se convirtió en una cajita feliz con refresco extra grande. Hoy en día, los muchachos en vez de aprender a reciclar, ahorrar energía y respetar la fauna, prefieren pasar el tiempo escribiendo lol, lmao y omg.

 

En conexo, detrás de la sangre visualizada en las rutas latinoamericanas, por la gran cantidad de secuestros, asesinatos, actos de corrupción, sicariato y contrabando que nos acechan en la actualidad, se halla la ausencia de una educación ambiental en la triste niñez que vio crecer a los potenciales secuestradores, asesinos, corruptos, sicarios y contrabandistas. Toda la funesta realidad que confrontamos a diario está implícita y explícitamente visible a nuestro alrededor. Por eso dicen que en tierra de ciegos el tuerto es rey. Aunque no sabemos que hay de cierto o falso en esa afirmación, parece que la gente se acostumbró a sintonizar la politiquería del Diablo, a disfrutar de las balaceras hollywoodenses y a comprar cualquier cosa que vendan en alta definición. Si seguimos con la venda en los ojos, podemos dormir tranquilos esta noche. Si nos atrevemos a despertar de la pesadilla, podríamos aprender de varias iniciativas que se gestaron en Latinoamérica a lo largo del 2013, y que debemos adoptarlas y compartirlas con nuestros seres queridos.

 

En Chile, se continuó la campaña “Salva la Tierra”, que busca reorientar drásticamente la forma en que los niños perciben al Medio Ambiente, mediante la presentación de eventos interactivos que incluyen la difusión de videos educativos, exposiciones de gigantografías y manualidades ecológicas. Estas actividades recorren los colegios del país, llevando el mensaje verde a los pequeñines de la casa. Además, se realizan ferias con productos sustentables que demuestran lo valioso de cumplir con las 3Rs (reducir, reusar y reciclar). La campaña pone un gran énfasis en el uso racional del agua potable, pues como sabemos, el vital líquido escasea en muchas poblaciones rurales del Mundo, y es importante que los infantes no desperdicien el recurso indispensable para la vida.

 

En Ecuador, se edificó el plan “Somos parte de la Solución”, que pretende terminar con la actitud pasiva de la ciudadanía en los temas conservacionistas, al considerar a cada persona como un posible agente de cambio dentro se su territorio. Para tal fin, se coordinan proyectos que promueven la participación de la colectividad en la agenda pública, a través de eco-talleres para la formación de promotores ambientales comunitarios, que recorren áreas urbanas, caseríos y zonas fronterizas del país. Lo interesante, es que el plan fue diseñado para adecuarse a la realidad que enfrentan los habitantes, y así capacitarlos en la resolución de los problemas ambientales que padecen. También se dio a conocer “La Casita rodante”, hecha con materiales reciclables y tecnologías no contaminantes, para transitar plazas, avenidas, escuelas, parques y centros comerciales, en procura de motivar la educación ambiental a los distintos estratos sociales. La estructura alberga unas carpas que ostentan una dinámica pedagógica según las edades de los visitantes.

En Perú se presentó el proyecto “Eco-Diálogos”, que se teorizan como espacios de reflexión ambiental y una oportunidad para que los estudiantes de los últimos grados de educación secundaria, aprendan sobre movilidad urbana sostenible, el impacto del cambio climático y eco-eficiencia en las empresas. Se busca aclarar las interrogantes de los muchachos, mediante un espacio ameno en el que los ponentes interactúan con el público asistente, para despertar el interés ecológico en todos los alumnos. Además, se viene efectuando una campaña ambiental con el lema “Que ricas mis ANP. Quiero protegerlas”, en la que los scouts peruanos fueron instruidos para promover la conservación de las Áreas Naturales Protegidas (ANP), que albergan una gran biodiversidad y que tienden a ser desmeritadas por la gente. El accionar de la campaña inició los fines de semana del mes de octubre, en parques zonales y metropolitanos de Lima, donde se realizaron mini festivales con la presencia de guardaparques, para que la familia descubra por medio de actividades lúdicas el valor de la Naturaleza.

 

En Argentina, se organizó el programa “Conjugando ambiente”, que es una opción multidisciplinaria basada en la justicia ambiental, para que los estudiantes, los trabajadores, los docentes, adultos de la tercera edad, las ONGs, los sindicatos y demás actores sociales, se involucren en la temática ecológica actual. La iniciativa contempla capacitar a docentes y estudiantes, mediante una serie de labores, como por ejemplo: jornadas de formación integral, talleres de arte, funciones de teatro y títeres hechos con material reutilizado, elaboración de composta, reciclado de papel, charlas sobre agro-ecología y psicología ambiental. También se presentan las “Escuelas sustentables”, promoviendo la gestión eficaz de residuos y el “Divercine Ambiental”, que es una alternativa audiovisual para llevar el mensaje verde a la sociedad civil. Recordemos que Argentina y Colombia, se aliaron en Octubre para desarrollar el primer “Seminario de experiencias significativas para la enseñanza de la educación ambiental”, demostrando lo valioso de trabajar en mancomunidad por el planeta Tierra.

 

En Cuba, se sigue afianzando el programa “Amigos de la Bahía”, para que principalmente los niños y adolescentes se vinculen con el cuido del Medio Ambiente, al conocer toda la belleza que engloba la bahía de la Habana. La cuenca hidrográfica requiere de interés común por parte de la ciudadanía, en resguardar el equilibrio ecológico que allí se manifiesta. Se aplica la técnica de la observación y el razonamiento lógico para que los muchachos identifiquen el estado real que presenta la bahía. Eso ayuda a crear un patrón de conducta conservacionista mediante tareas de saneamiento programadas, que erradiquen los efectos de la contaminación ambiental. Los “Amigos de la Bahía” vienen incentivando el amor por la Naturaleza en más de 300 instituciones de distintos niveles de enseñanza, lo que ha permitido realizar desde expresiones artísticas infantiles hasta diagnósticos ambientales universitarios.

 

En Colombia, la campaña “Se las canto”, viene estimulando la educación ambiental en la colectividad neogranadina. El plan de ataque se centra en que los individuos aprendan a clasificar los residuos orgánicos e inorgánicos desde sus domicilios, lo cual entable la cultura de reciclaje en el diarismo de los colombianos. Se desarrollan exhibiciones para que las comunidades observen como una botella de plástico, puede ser reutilizada en macetas de jardín, adornos decorativos y cestas de frutas. En los eventos públicos, los jóvenes participan realizando coreografías con canciones festivas que inciten valores éticos y morales, para que las personas obtengan una responsabilidad social con el Medio.

 

En México, se ejecutan los “Programas Municipales de Educación Ambiental”, que plantean una serie de talleres y conferencias para que representantes de los ayuntamientos conozcan el valor de la Ecología y construyan proyectos de usufructo colectivo en sus respectivos municipios. En paralelo, se implementó el plan “Limpiemos Nuestro México 2013”, para sanear los arroyos, las quebradas y los desagües naturales, donde las personas lanzan los residuos sólidos domésticos. Mientras que las “Jornadas de Educación Ambiental”, se realizan en áreas naturales protegidas en el Estado de México, Monterrey y Guadalajara, rescatando el valor de la ecología en los alumnos y profesores. Por desgracia, esas iniciativas no resuelven el grave problema de la indiferencia ambiental ciudadana. Entre las sangrientas Corridas de Toros, la eterna burocracia del sistema político y el smog del cielo azteca, condicionan a México como uno de los países menos comprometidos en impartir la educación ambiental a la juventud latinoamericana.

 

En Venezuela, se gesta la campaña “Soy Consciente, consumo eficiente”, que promueve el uso racional de le energía eléctrica, buscando que la población criolla comprenda que el Medio Ambiente es nuestro mejor compañero de vida, y se necesita de voluntad en las personas para armonizar su relación con el entorno. Nos gusta que el plan de ahorro energético recorra los liceos patrios, pues solamente allí, es posible predicar una cultura conservacionista que no dependa de factores externos para ser asimilada o rechazada por los habitantes. La Zona Educativa de cada estado venezolano, junto a la participación activa de Corpoelec, vienen trabajando en conjunto para desenchufar la apatía ecológica de la gente. Ojalá y el nuevo “Currículo Nacional Bolivariano” que se planea instaurar en el 2014, integre con carácter de obligatoriedad la educación ambiental dentro de las asignaturas del pensum escolar, pues sabemos que el Eco-socialismo es parte fundamental del proceso revolucionario.

 

En Brasil, conocimos el proyecto “Prancha Ecológica”, en el que los niños aprenden a mantener limpias las playas cariocas, mediante la recolección de botellas de plástico PET, que son reutilizadas como originales tablas de surf. Además, la idea se ha fusionado con programas de educación ambiental de la región brasileña, para promover la práctica sana del deporte y el respeto por la Pachamama. En Uruguay se realiza el proyecto “Viento”, en el que 140 adolescentes se inmiscuyen en la materia ecológica, gracias a campamentos ubicados en siete áreas protegidas del territorio uruguayo. Se busca que los campamentistas compartan sus experiencias con el resto de los participantes de la actividad. Y en Honduras se extiende el proyecto “Escuelas Amigables con el Ambiente”, que resalta la necesidad de practicar el reciclaje en la cotidianidad de los pueblos, fundar la solidaridad confraterna entre los muchachos, y reanudar las clases de agropecuaria al sistema educativo hondureño.

 

Creemos que la praxis ambiental debe ir más allá de charlas, proyectos, talleres y fechas conmemorativas. La falencia de esa clásica metodología, se demuestra con la plaga de ecocidios que siguen invadiendo la geografía del Mundo. Vimos que en Latinoamérica no existe una política ambiental que garantice la adhesión sistemática de contenidos ecológicos a la educación básica que reciben a diario los muchachos. Aunque se han hecho esfuerzos aislados por incluir la EA como un tema transversal de estudio, la teoría escapa de la triste realidad que padecemos. Por eso es vital propagar textos escolares que aborden el conservacionismo a bibliotecas públicas, salas de lectura y centros culturales, donde los niños participen en dinámicas grupales que aviven el interés por el bienestar del entorno. Si tú y yo, proyectamos el activismo de calle dentro de nuestras comunidades, deseando que la gente sin distingo de razas, colores y credos, asuma el compromiso de proteger a la Pachamama, seguro que el destino será mucho más positivo para todos.

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