La Carta de la Tierra

La Carta de la Tierra es una declaración internacional de principios y propuestas de corte progresista. 

 

La Carta de la Tierra afirma que la protección medioambiental, los derechos humanos, el desarrollo igualitario y la paz son interdependientes e indivisibles.

 

Sin una referencia que permita ver con claridad hacia dónde se quiere caminar, podría tropezar. Sin ella las estrategias, medios, acciones, energías, que conforman la práctica, pueden conducir en direcciones no deseadas.

 

El papel principal de la Carta de la Tierra es ése justamente: orientador,14 mostrando finalidades, propuestas, “sueños”, objetivos comunes a toda la humanidad.

A la vez es una base para estimar en qué medida las decisiones o las acciones concretas de gobiernos, corporaciones, organizaciones, grupos o personas, están en línea con esa responsabilidad común hacia ese destino planetario también común

Historia

En 1997 se formó una comisión para el proyecto llamado "La Carta de la Tierra". Personas y organizaciones de distintas culturas y sectores participaron en su redacción.

 

Promovida en el entorno de las Naciones Unidas y de sus organizaciones, ha sido traducida a más de 30 lenguas desde su lanzamiento en el año 2000. Desde entonces la Carta ha ido ganando difusión y reconocimiento en todos los países

.

La declaración contiene un planteamiento global de los retos del planeta, así como propuestas de cambios y de objetivos compartidos que pueden ayudar a resolverlos.

 

La Carta de la Tierra no pretende ser la única respuesta posible a los problemas actuales de la humanidad, y tampoco ser exhaustiva. No obstante, al tener un contenido consistente, trabajado, fruto de un diálogo internacional muy amplio, goza de aceptación generalizada.

 

Se ha ido desarrollando a la vez un movimiento internacional que trabaja para poner en práctica sus principios. Esta red civil global es conocida como la Iniciativa de la Carta de la Tierra.

Desarrolo de la Iniciativa

Poner en práctica los principios y esperanzas de la Carta a escala de sociedad mundial no es posible sobre la base de un número limitado de personas u organizaciones. Es una tarea horizontal, amplia, que requiere la aportación de ciudadanos, asociaciones e instituciones de todos los sectores y países, a todos los niveles y cada vez en mayor número. Es una tarea de todos, o no es.

 

La CTI propone algunas formas concretas de colaboración con la Carta:

 

Herramienta educativa: Impulsar el uso de la Carta como medio de comprensión y formación, en escuelas, colegios, universidades, colectivos, comunidades y asociaciones, y desarrollar y distribuir los materiales de apoyo necesarios.

 

Difusión: Promover la información sobre la Carta en los medios de comunicación y en Internet, favorecer reflexiones, diálogos y debates para ir desarrollando esa conciencia global compartida en personas y organizaciones, a todos los niveles de la sociedad y en todas partes del mundo.

 

"Promover la distribución equitativa de la riqueza dentro de las naciones

 y entre ellas" (Principio 10a de la Carta)

 Tiendas instaladas por la ONG de defensa de personas sin hogar

  Les enfants de Don Quichotte, en marzo de 2007. Lille. (Francia).

 

Práctica: Instar y promover la realización de sus aspiraciones, a varios niveles posibles:

Estilo de vida: Llevar a la práctica los principios de la Carta en la actividad diaria. Llamar individual y colectivamente a adoptar una forma de vivir basada en la solidaridad y la sostenibilidad, la tolerancia, la paz, el compromiso, la cooperación.

 

Empresas. Utilizar la Carta de la Tierra como instrumento de asesoría, de branding solidario, de evaluación de actividades y proyectos, y como base para elaborar códigos de conducta profesionales que promuevan el progreso hacia la sostenibilidad, la solidaridad, la cooperación, la eliminación de la explotación laboral y de la pobreza.

 

Legisladores. Servirse de la Carta como marco ético de referencia para elaborar leyes que alienten la solidaridad y la sostenibilidad.

 

Gobiernos y agencias (a cualquier nivel). Hacer de la Carta de la Tierra un fundamento para la elaboración de políticas, planes y programas para un desarrollo justo, sostenible y cooperativo, y como medio de evaluación de sus objetivos y realizaciones.

 

Propuestas y proyectos por libre. Desarrollar las propuestas de la Carta con autonomía, conjuntándose en lo posible con otros en la misma línea para llevar a cabo proyectos y actividades.

 

Ayuda personal, con cualquier tipo de colaboración (dedicación de tiempo, dinero o contribuciones en especie) a la CTI, a las organizaciones nacionales o locales, o a proyectos basados en los valores de la Carta, estén vinculados a ella o no.

 

Fuente de inspiración: Finalmente, la Iniciativa sugiere hacer de la Carta una fuente de inspiración artística para artistas, creadores, gente de la cultura y de la comunicación para inspirar a su vez a otros a desarrollar acciones para mejorar nuestro mundo.

 

También puede darse un respaldo formal a la declaración a través de una adhesión o aval moral, en el sitio web de la Carta. En él es posible igualmente inscribirse como voluntario/a de ella, y colaborar en proyectos horizontales como traducciones, recaudación de fondos, patrocinios, materiales de comunicación, presentaciones, y cartas a empresas, gobiernos e instituciones.

Otra forma de hacerlo es participar en alguno de los grupos de trabajo temáticos de la Iniciativa.

Principios

El texto de la Carta está estructurado en torno a 4 principios básicos o angulares, desplegados en 16 principios generales, desarrollados y complementados a su vez en 61 principios de detalle o de apoyo. Todos ellos van precedidos de un Preámbulo, y finalizan con un texto de conclusión (El camino hacia adelante).

 

Éstos son los 16 principios generales: 8

 

Pimpinela (Anagallis arvensis).

 

Delfines en el Estrecho de Gibraltar.

 

Campo de refugiados de Kibati, cerca de Goma, en Kivu del Norte - (República Democrática del Congo). Nov. 2008.

 

Jardin Majorelle. Marrakech. Marruecos. Luc Viatour.

 

Aurora boreal sobre el Lago Bear, Fairbanks, Alaska, Estados Unidos.

 

I. Respeto y cuidado de la vida.

1. Respetar la Tierra y la vida en toda su diversidad.

2. Cuidar la comunidad de la vida con entendimiento, compasión y amor.

3. Construir sociedades democráticas que sean justas, participativas, sostenibles y pacíficas.

4. Asegurar que los frutos y la belleza de la Tierra se preserven para las generaciones presentes y futuras.

 

II. Integridad ecológica

5. Proteger y restaurar la integridad de los sistemas ecológicos de la Tierra, con especial preocupación por la diversidad biológica y los procesos naturales que sustentan la vida.

6. Evitar dañar como el mejor método de protección ambiental y, cuando el conocimiento sea limitado, proceder con precaución.

7. Adoptar patrones de producción, consumo y reproducción que salvaguarden las capacidades regenerativas de la Tierra, los derechos humanos y el bienestar comunitario.

8. Impulsar el estudio de la sostenibilidad ecológica y promover el intercambio abierto y la extensa aplicación del conocimiento adquirido.

 

III. Justicia social y económica

9. Erradicar la pobreza como un imperativo ético, social y ambiental.

10. Asegurar que las actividades e instituciones económicas, a todo nivel, promuevan el desarrollo humano de forma equitativa y sostenible.

11. Afirmar la igualdad y equidad de género como prerrequisitos para el desarrollo sostenible y asegurar el acceso universal a la educación, el cuidado de la salud y la oportunidad económica.

12. Defender el derecho de todos, sin discriminación, a un entorno natural y social que apoye la dignidad humana, la salud física y el bienestar espiritual, con especial atención a los derechos de los pueblos indígenas y las minorías.

 

IV. Democracia, no violencia y paz

13. Fortalecer las instituciones democráticas en todos los niveles y brindar transparencia y rendimiento de cuentas en la gobernabilidad, participación inclusiva en la toma de decisiones y acceso a la justicia.

14. Integrar en la educación formal y en el aprendizaje a lo largo de la vida, las habilidades, el conocimiento y los valores necesarios para un modo de vida sostenible.

15. Tratar a todos los seres vivientes con respeto y consideración.

16. Promover una cultura de tolerancia, no violencia y paz.

La Carta finaliza con estas palabras:

 

Que el nuestro sea un tiempo que se recuerde

por el despertar de una nueva reverencia ante la vida;

por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad;

por el aceleramiento en la lucha por la justicia y la paz;

y por la alegre celebración de la vida.

 

 

La Carta de Hoy 

 

 

La Carta hoy

Especialmente en la última década, la opinión pública ha ido concordando con la opinión científica de que se avecinan cambios dramáticos en los patrones de producción y consumo.

 

Desde el nacimiento del texto, y especialmente desde 2007, no ha dejado de crecer el respaldo formal y la legitimidad de la Carta. Han dado su apoyo explícito más de 5.000 organizaciones junto con multitud de adhesiones personales directas, configurando un respaldo global de millones de personas.

 

Lo más atractivo de la Carta parece ser precisamente su estilo, lejos de lo habitual en los grandes programas internacionales. No es una lista detallada de obligaciones, minuciosos controles o auditorías, fundamentando esa apelación en una sólida base moral y analítica. Por ello es una declaración motivadora, viva, con fuerza movilizadora, de la que suelen carecer los documentos internacionales.

El alcance de la Carta

La Iniciativa de la Carta de la Tierra es la traducción a la práctica de esa declaración para una sociedad mundial sostenible, solidaria, justa y pacífica en este siglo XXI.

 

La presentación de la Carta de la Tierra en el 2000 ha sido el punto de partida para ese movimiento internacional o Iniciativa, que ya había ido tomando forma en la sociedad civil en los años anteriores con ocasión de la elaboración de la declaración.21

 

La famosa frase Piensa globalmente, actúa localmente22 resume bien el contenido de la Iniciativa.

 

La Carta de la Tierra tiene así dos aspectos:

 

Un aspecto teórico o de pensamiento: la declaración y sus propuestas.

 

Un aspecto práctico o de actuación: la Iniciativa, o red civil de personas, grupos y organizaciones alineados con la Carta.

 

Dentro de este aspecto práctico, a su vez, hay dos enfoques o direcciones de actividad:

 

Un enfoque educativo, formativo, y también de difusión de la Carta.

 

Un enfoque productivo, de transformación material de las condiciones de vida del planeta.

 

Estas características son inseparables.

Conclusión

 

La Carta de la Tierra busca soluciones

 

En este sentido, la Carta de la Tierra3, que presentaremos brevemente en este artículo, aporta una guía inestimable de principios éticos que, aplicados a acciones concretas que modifiquen nuestra mentalidad y estilo de vida, pueden ayudar a cambiar nuestra forma de enfocar los problemas y por lo tanto nuestra forma de buscar soluciones.

 

Una primera aportación que nos hace la Carta de la Tierra, en la búsqueda de  soluciones para los problemas que vivimos, es su propio proceso de elaboración: es el producto de un diálogo intercultural a nivel mundial en torno a diversos objetivos en común y a valores compartidos. La elaboración de la Carta abarcó el mayor proceso de inclusión y participación que se haya efectuado jamás en torno a la creación de una declaración internacional.

 

El proyecto comenzó como una iniciativa de las Naciones Unidas a partir de la Cumbre de Río 92, pero se desarrolló y finalizó en el año 2000 como una iniciativa de la sociedad civil. Este proceso es precisamente la fuente de su legitimidad como marco ético global.

 

Una segunda aportación del la iniciativa de la Carta de la Tierra es su carácter sistémico: los autores de la misma indican que cada acción que se desarrolle a partir de ella, debe contemplar la Carta como un todo, sin parcelar su articulado. O, dicho de otra manera, si se trabaja en la práctica un artículo concreto, este debe orientarse en el marco global de valores que se propone. En este sentido para diversos autores4, la Carta constituye el mejor exponente de la búsqueda de los Derechos Humanos de cuarta generación, que se caracteriza por el carácter integrador de los DDHH y la responsabilidad planetaria.

 

La tercera aportación viene de la mano del propio contenido de la carta:

 

En el preámbulo plantea el momento crítico que vivimos, la situación global y los retos venideros. Afirma la condición de la Tierra como Comunidad de Vida y efectúa una primera llamada a la responsabilidad universal, dado que los problemas son globales.

 

La primera dimensión que trabaja es la del respeto y cuidado de la comunidad de la vida y lo hace estableciendo cuatro compromisos generales de carácter ético:

 

1. Respetar la Tierra y la vida en toda su diversidad.

 

2. Cuidar la comunidad de la vida con entendimiento, compasión y amor.

 

3. Construir sociedades democráticas que sean justas, participativas, sostenibles y pacíficas.

 

4. Asegurar que los frutos y la belleza de la Tierra se preserven para las generaciones presentes y futuras.

 

La segunda dimensión que propone recoge propuestas para desarrollar la integridad ecológica, propuestas que se traduzcan en acciones para:

 

1. Proteger y restaurar la integridad de los sistemas ecológicos de la Tierra, con especial preocupación por la diversidad biológica y los procesos naturales que sustentan la vida.

 

2. Evitar dañar como el mejor método de protección ambiental y cuando el conocimiento sea limitado, proceder con precaución.

 

3. Adoptar patrones de producción, consumo y reproducción que salvaguarden las capacidades regenerativas de la Tierra, los derechos humanos y el bienestar comunitario.

 

4. Impulsar el estudio de la sostenibilidad ecológica y promover el intercambio abierto y la extensa aplicación del conocimiento adquirido.

 

La tercera dimensión de la carta se dedica a las cuestiones sobre Justicia Social y Económica, que concreta mediante propuestas como:

 

1. Erradicar la pobreza: imperativo ético, social y ambiental.

 

2. Asegurar que las actividades e instituciones económicas, a todo nivel, promuevan el desarrollo humano de forma equitativa y sostenible.

 

3. Afirmar la igualdad y equidad de género como prerrequisitos para el desarrollo sostenible y asegurar el acceso universal a la educación, el cuidado de la salud y la oportunidad económica.

 

4. Defender el derecho de todos, sin discriminación, a un entorno natural y social que apoye la dignidad humana, la salud física y el bienestar espiritual, con especial atención a los derechos de los pueblos indígenas y las minorías.

 

La cuarta dimensión se destina a promover una ciudadanía global y se centra en la democracia, no violencia y paz, proponiendo:

 

1. Fortalecer las instituciones democráticas en todos los niveles y brindar transparencia y rendimiento de cuentas en la gobernabilidad, participación inclusiva en la toma de decisiones y acceso a la justicia.

 

2. Integrar en la educación formal y en el aprendizaje a lo largo de la vida, las habilidades, el conocimiento y los valores necesarios para un modo de vida sostenible.

 

3. Tratar a todos los vivientes con respeto y consideración.

 

4. Promover una cultura de tolerancia, no violencia y paz.

 

La Carta concluye haciendo una llamada a cambiar la mentalidad desde un desarrollo del tener a un desarrollo del ser y del estar en el planeta. E invita a participar en este cambio a todas las personas pero también a todos los colectivos afirmando que Las artes, las ciencias, las religiones, las instituciones educativas, los medios de comunicación, las empresas, las organizaciones no gubernamentales y los gobiernos, están llamados a ofrecer un liderazgo creativo. La alianza entre gobiernos, sociedad civil y empresas, es esencial para la gobernabilidad efectiva de cara a un desarrollo sostenible.

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